Una Mujer me (En) Canta

Para muchos pueblos, la música es el origen del mundo. El mundo fue creado a través de la música. Y de la mano de una mujer.

Cuentan que Amaterasu, la diosa japonesa del sol, -el sol en la mitología japonesa es una fémina-. al principio de los tiempos reinaba en las tinieblas; vivía en una caverna y el mundo era frío y sin vida. Cuentan que Amaterasu, creó de seis arcos, una arpa, y tocaba sus melodías. Seducida por estos sonidos, apareció un día, un bella ninfa, Ameno Uzume, quien comenzó a danzar y luego a cantar. Y la diosa del sol quería escuchar mejor de donde venía esta voz dulce, y se asomó a la entrada de la caverna. Entonces la luz alumbró el mundo. El sol luminó la Tierra y flores, plantas, árboles, peces y pájaros, empezaron a crecer y vivir. Desde entonces todos los dioses acordaron de cultivar el canto y la danza, para que la diosa Sol, no regresara nunca más a su caverna. Y así comenzó el mundo.

Para los Kuna, fue Olonadili, hija de las estrellas, la primera mujer que entonó dulces canciones y fueron canciones de arrullo Enseñó a los habitantes de la Tierra, a improvisar versos y a cantar acompañados del sonido suave de una maraca.
Y así continuaron, voces de mujeres que cantan, y que encantan, a acompañarnos a lo largo de la vida. Como cuando en nuestros primeros “dolores” de amor, nos llegó a consolar, Chavela Vargas o la Lola Beltrán (un vecino que trabajó en las Bananeras de Changuinola, tenía una colección maravillosa de rancheras que era como la cueva de las penas, una especie de clínica musical)
Ellas no solo cantan al cuerpo y sus estaciones, pregonan al viento, al mar misterioso, a los espíritus cómplices que pueden ayudar a que la tierra sea más fecunda, ya en Etiopia o en Chile u otras aldeas de este planeta azul. En tierras mapuches, por ejemplo, uno de estos cantos es conocido como Llamekán; un canto solo de mujeres en su trabajo para pasar el tiempo en la faena y acompañarla en sus momentos de desgracia, y viene a significar la relación armónica entre una mujer y su espacio cósmico.

Cuando en los años 80, desembarqué en las playas de Portugal, por motivos bien diferentes de los visitantes que llegaron a nuestras playas en el siglo XV, Descubro una tierra de poetas y descubro también el Fado; género musical incurablemente melancólico, del que dicen que no se canta, ni se toca, se siente! Y son las mujeres las sacerdotisas mayores de esta música.

Cuando Amalia, (cuando decimos de alguien solo a secas su nombre, es porque ya entró en nuestro imaginario y en la otra piel) cantaba, era también, el lamento, la carcajada, los suspiros, los gemidos, la mirada…lo que importaba, no solo las palabras. Amalia Rodrigues, dueña de una de las voces más fabulosas que el Mundo conoció, encantó con su voz y su estilo a japoneses o finlandeses, un día llegó a mis oídos y quedé seducido por su en – canto.

¿Un beso, una caricia, un abrazo, como se traducen, cómo se cantan? Son universales. No hay que traducirlos. Los sientes. Como los de tantas mujeres que cantan, en tantas lenguas, y sueltan sus voces, como quien suelta un beso; ya sea Nina Simone (I Put A Spell On You) o Miriam Makeba cantando en swhaili; Malaika o Lila Downs cantando alegrías y amores en lengua mixteca.

En nuestro pequeño apartamento, se encuentran repartidos, estratégicamente a nuestra espera, muchas voces (CDs, Cassets, LP) como imitando, a mi abuela, quien, al caer la tarde en la vieja casa de la aldea, colocaba, estratégicamente, a los Nuchus – figuras hechas de balsa – . Seres mágicos, que nos cuidan, y cuidan a la aldea, además de ser los intermediarios entre las enfermedades y el médico; antes de dormir, los niños de la isla, piden a su Nuchu preferido, que cuide a los seres que amamos. Le ofrecen su vestido de olor, de humo, el sahumerio nocturno. Los Nuchus, cuidan nuestros sueños.

Qué mujer alada, qué Nuchu cantora, cuidará mis sueños hoy. ¿A quién invitaré? ¿Me dormiré entre dos Adrianas? Adriana Calcanhotto, la cantora de Rio Grande do SuL, su guitarra y su voz casi transparente (noche sin nadie/ nada se mueve/ yo sueño nuestro amor a serio/ y tu en otro hemisferio) o Adriana Varela y unos tangos (Tus tangos son criaturas abandonadas que cruzan sobre el barro del callejón).

O mejor entre mujeres fadistas, – Mariza o Misia – . O será tal vez, algun bluesu otro sonido, otro abrazo, cantado por Nina Simone, Dee Bridgewater o Sarah Vaugham? Quien venga a cantarme, quien quiera que sea, sé que será otra noche mágica, embalado por una Una Mujer que (en) Canta!

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