Rumor Marino de Navegantes y Mareantes

“Primero estaba el mar.
Todo estaba oscuro. No había sol, ni luna, ni gente,
ni animales ni plantas. El mar estaba en todas partes.
El mar era la madre. La madre no era gente,
ni nada ni cosa alguna.
Ella era espíritu de lo que iba a venir y ella era pensamiento y memoria”.
La Creación según los Kogui de Colombia.

Los primeros días de Noviembre de 1903, en Panamá y Colombia, fueron días agitados, de dudas, miedos, esperanzas y conspiraciones. Y el Mar Caribe testimonió algunos de estos hechos. El Departamento de Panamá quería separarse de Colombia, y por ello, por esos días, de un puerto colombiano partió hacia el Istmo, con el fin de disuadir a los panameños, el Crucero “Cartagena”, llevando al Batallón Tiradores. Quinientos cincuenta soldados rumbo a Colón. El resto de la historia es más que sabida. Y cada Noviembre los desfiles, las banderas, los discursos, los tambores y otros ritmos, nos la recuerdan.

Por esos mismos días, y en el mismo mar, el Caribe, otras embarcaciones, que no de guerra, botes y cayucos, trataban de llegar a una isla. Iban de la costa, (aunque me parece que era más un retorno, en ese constante ir y venir desde los difíciles tiempos, que comenzaron en el siglo XVI). Eran los habitantes de una comunidad costera llamada Puturgandí, desembarcando en una isla: Usdup. ¿Cuántos eran? ¿30? ¿50?. No más de esos. Hoy es la isla con el mayor número de habitantes, cerca de 5.000.

Los historiadores –locales y no locales- coinciden en afirmar que muchas islas a mediados del siglo XIX ya estaban pobladas, ya había “isleños”, pero las islas seguían a la espera de más habitantes. Y así fueron los Kunas, poblando sus “aldeas”.

Este Mar ha sido desde siglos, testigo y cómplice de tantas cosas: de la llegada de los “conquistadores”, del avance de la colonia y sus secuelas, de revueltas, naufragios, de piratas y bucaneros, del nacimiento de nuevas comunidades, de aventuras de aborígenes y visitantes (como el intento de crear una colonia escocesa en la actual Costa Kuna) y palco de luchas y construcciones, como en los fundacionales años 20s, particularmente en 1925, cuando sigilosamente cruzaban el mar pequeños cayucos llevando mensajes y preparando el día final de una rebelión. El 21 de febrero de este año, efímeramente, se independizó la Comarca Kuna (Republica de Tule) de Panamá; y fue en este Mar, en medio de las islas de Gardi, con otro Crucero de Guerra de por medio, el “USS Cleveland”, donde se firmó el Tratado de Paz. Esto también es Historia y Memoria, conocida y celebrada cada febrero en las islas y aldeas Dules, entre Innas y Banderas.

Hubo una época en mi vida, en que, contagiado por las historias de mar, de barcos, de marineros, de vaporinos y de un texto de un cura catalán, creía que veníamos de las islas del Caribe, de las Antillas (ahora mi confusión me hace estas cosas, porque en realidad no sé si fue lo que este cura escribió lo que me indujo a pensar eso, pero quiero creer que sí). Respecto al origen caribeño de los anais, , me aferraba a la teoría marítima de nuestro origen, pensaba que en realidad veníamos del mar; pero mi terquedad fue derrotada por las evidencias de la arqueología y otros estudios locales, de la propia historia oral y la existencia del sitio sagrado del origen Dule: Dagargunyala en las Selvas del Darién. Así es, venimos de los bosques y de grandes ríos y es tal vez por esto, que el mito de los Kogui sobre el origen del universo lo siento como mío.

Hoy, la presencia de elementos propios del Mar, del paisaje marino en la tradición oral y en la cosmovisión Dule, son significativos, tanto como en la vida diaria, en las lecturas del viento, de las olas, de la posición de las estrellas, en las técnicas de pesca. Por eso, somos quienes mejor deberíamos cuidar y leer estas dos inmensas bibliotecas que nos rodean…el Mar y el Bosque!

Por las islas, navegan ahora muchas embarcaciones – desde canoas colombianas, barcos kunas de cabotaje hasta veleros de turistas- unos a ofrecer alimentos, para el alma y para el cuerpo, tiendas ambulantes, otras, con su carga de seres seducidos por el mar y sus habitantes.

Mis sueños de marinero, de emular a Corto Maltese, de navegar por los mares del mundo, que dicen son siete, como lo hicieron Sam, Chaly Robinson, Wigubinabaler, Susu Manuel y otros legendarios marineros kunas, se va “acortando” cada década; hoy tan solo espero un día recorrer en un cayuco, a vela, la distancia entre Ustupu y Puturgandi, y tratar de escuchar y leer una noche en la costa, los cantos, los rumores y los mensajes que la luna y las estrellas y el viento me envían.

O tan solo contrabandear poemas de isla en isla. En un cayuquito a vela!

Inawinapi, Oporto, noviembre de 2005

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