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Si esta ciudad fuese mía…

Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura.
Cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren.
Mario Benedetti.

Ilustración de Ani Ventocilla

Ilustración de Ani Ventocilla

En una ciudad del mediterráneo, un día, preguntaron a los ciudadanos cuánto debería medir una acera, un paseo. Esto porque ya por todo lado eran los carros y no había espacio para los de a pie, los paseantes.
– “Algunos centímetros más”, dijeron algunos.
La respuesta que dio un niño bien parece que debería ser la medida de la acera perfecta en cualquier ciudad de este planeta: “¡Que una familia camine de manos dadas!”, dijo.

Recordando esto pensaba en mi lejana ciudad de mariposas, pájaros y árboles. La ciudad que me recibió en los años ‘60 y donde fui construyendo también mis días: mí amada Ciudad de Panamá.

Bannaba, (“más allá”, “a lo lejos”, en dule gaya, la lengua de los Guna). Así le dijeron al español que llegó hace un montón de lunas, cuando preguntó por el nombre de aquella tierra, y el ai guna sin entender lo que le preguntaba, tal vez intuyéndolo, le respondió amistosamente: “Allá a lo lejos, está otro bello caserío”.

Pasados varios días de caminata, los conquistadores encontraron el caserío rodeado de mariposas, peces y árboles. ¡Y le llamaron Panamá!

Mis primeras cartografías sentimentales están muy ligadas al cuerpo de la capital de la República de Panamá. Caminaba desde la Iglesia de Cristo Rey a la escuela República de Chile. Calidonia, La Exposición y Bella Vista eran los lugares amados y deseados por el encanto de pasar por sus tiendas y parques. Así empecé a memorizar colores, olores y sabores de mi ciudad, mi nueva aldea. Recuérdese que yo venia de nacer y crecer en Ustupu, Kuna Yala… ¡Qué mistura de encantos!… Y he aquí que vi cómo, en lo que trascurrían mis años escolares, la ciudad iba creciendo…

(Jorge) Sí, hace medio siglo y aun un par de décadas después, un joven estudiante podía ser un joven estudiante en la Ciudad de Panamá. En la actualidad diría que es difícil. Pero los hechos muestran que esta sociedad pudo levantar una ciudad bastante grata para vivir, muy por delante de la actual.

Apoyándonos en la evidencia histórica, propongo nos imaginemos – soñemos, si se quiere – lo que una ciudad pudiera llegar a ser si las personas y realidades socioeconómicas que deciden sencillamente quisieran.

Aclaración importante. Un personaje de apellido Allen, me enseñó que “…así como el mundo visible se sostiene por fuerzas invisibles, así el ser humano… se nutre de las visiones de belleza de sus soñadores solitarios. La humanidad no puede olvidar a sus soñadores, no puede dejar sus ideales desaparecer y morir; la humanidad vive en estos ideales, los conoce como las realidades que un día serán vistas y conocidas”.

Entonces, soñemos, que siempre ha valido la pena hacerlo.

Soñando soñamos que podemos ser habitantes informados. Aprendemos en la escuela y en casa dónde se genera la energía eléctrica que prende el foco del cuarto, y de dónde nos llega el agua del café de cada mañana. Y en consecuencia, sabemos adonde van la basura y las aguas servidas que generamos. Y en el curso de Geografía aprendo nombres de ríos y quebradas principales que atraviesan mi ciudad, nombres de sus árboles, plantas, las aves, los peces, las tortugas. Y el Palacio de Las Garzas, La Exposición… ¿porqué se llaman así?

En esa ciudad, los domingos y feriados las familias saldrían a pasear a los parques no al Mall más cercano. Y la pasarían muy bien. Por cada 30 carros se instalará una banca: cómoda, en lugar agradable, con sombra, en conmemoración de… ¡Una por cada 30 carros! A inicios del 2017 en la provincia de Panamá y Panamá Oeste habían 925,143 vehículos inscritos, por lo que la gente tendrían más de 30 mil bancas donde descansar.

Por cada familia y por Ley, serán plantados 2 o 3 árboles (…para mí uno de mango, por favor). Y de cada 7 avisos comerciales 1 debería estar dedicado enteramente a publicitar un mensaje cívico:

Respetar es un Derecho Camine más Sonría Con Lo Que Piensa
“Salude, de las gracias..” Esfuércese [ dig-ni-dad ]
“La Queja, Aleja” ¿Y Usted, nació para vivir o para comprar?
¿Abrazó a alguien hoy? Lea la Constitución

(Cebaldo) En las ciudades el ruido que producen los carros y los edificios cuando crecen y se multiplican son la “sinfonía del desarrollo”; y al mismo tiempo sus otros habitantes – aves, árboles, manglares, ríos, bahías.. – van sufriendo exilios y derrotas: el cemento avanza, la naturaleza retrocede.

Esta vorágine de exilios, velocidades, cemento, ruido y asfalto, provoca dolorosas pérdidas. Y no hay mapas de geógrafos, planos de arquitectos, esquemas de ingenieros, o discursos de políticos, que codifiquen el mapa emocional que surge de nuestra interacción con la ciudad que habitamos y nos habita.

¿Cómo se contabiliza una bahía que se contamina, un río que se seca? ¿Cómo se contabiliza si perdemos una parte del cuerpo y de la propia alma? ¿Cómo cartografiar esas emociones que se des-hacen?

(Jorge) No exagero. Son posibilidades implementadas ya en otros lados. Y hay gente aquí que trabaja y sueña con estos temas. Les cuento: creía yo que las ciudades, con el paso de los años, iban siempre a peor. Que inexorablemente su crecimiento traía consigo un descenso de la calidad de vida. Hasta que a mediados de la década pasada, visité Bogotá. Bajo el lema “Por una ciudad sin indiferencia” y en medio de un país casi en guerra, Bogotá se esforzaba por ser amable con su usuario de cada día. Se instalaron ciclo-vías, los domingos se cerraba el paso de automóviles en calles principales, aumentaron las bibliotecas donde se conseguía hasta música. Se hacía docencia… Luego supe de Medellín que de Ciudad del Crimen pasó a Capital Internacional de la Poesía. Me parece que hasta ahora funcionarios del Municipio de Medellín viajan contando su rollo de cómo hicieron, y con quién lo hicieron: cambiar su ciudad. Es decir, una ciudad puede ser cambiada para bien.

(Cebaldo) La lucha contra la deshumanización de ciudades y aldeas es una tarea diaria y es vivida en no pocos lugares de este mundo. Por eso existen ciudades donde sus habitantes tratan de reencontrarse en plazas y parques, en teatros o mercados; vecinos que se juntan para cultivar en huertos urbanos, o simplemente caminar por sus aceras de manos dadas y sentir la ciudad y vivirla como su otra piel. ¡y que nuestras ciudades no sean territorios de “tragalunas”, sino territorio de amorosos!

Luna Llena de Octubre.
Abrazos de Jorge e Inawinapi

Bajar “Luna Llena” PDF

24 octubre, 2018 | Sin comentarios »

Esos locos chiquitos…

He quedando mirando, largamente, la foto que Cebaldo escogió para la Luna Llena de agosto. El contexto es un viaje por las costas de Armila, al este de Kuna Yala, y el enfoque un grupo de niños que nos “acompañan para la foto”. Cómo olvidar el momento, el encuentro con niños-niños de verdad.

Un recuerdo lleva a otro. Esta vez en Ustupu, comunidad insular al centro de la Comarca Kuna. De pronto tronó el cielo sobre la isla y un aguacero de esos con rayos y centellas destapó de una sola vez el agua contenida en las nubes. Todos, absolutamente todos los adultos corrieron a esconderse bajo techo; y en dirección opuesta corrieron los niños.

Ellos recibiendo felices y saltando de alegría, la lluvia en las calles tomadas. Los adultos evitándola como si fuera radiactiva.

Niños y niñas salen a jugar y a recibir las caricias de las nubes y del cielo

“Niños y niñas salen a jugar y a recibir las caricias de las nubes y del cielo”, Ilustración de Ani Ventocilla

 

(Cebaldo) Me acuerdo de ese instante de la lluvia y de los niños saliendo a jugar y a recibir las caricias de las nubes y del cielo. Y nosotros los adultos corríamos a refugiarnos en algún techo o buscábamos un paraguas. Ellos continuaban danzando con el agua. Jugaban desnudos y yo recordaba este ritual infantil que viví en mi niñez y que entonces, ya adultos, no nos atrevíamos a revivir, porque fuimos perdiendo la inocencia y mas bien nos sentíamos sitiados por la lluvia…

Y son los olores, los colores y sabores de las frutas y peces, los que marcaron definitivamente mi infancia. Porque con ellas también llegaron otros descubrimientos y asombros. Y es que los primeros gestos de amistad, los primeros amigos, llegaron oliendo a frutas y a mar.

Recuerdo , también, que por la aldea andaba un grupo de kunitas, pequeñas bandas buscando dónde quedaban las cañas de azúcar después del trapicheo, para rematarlas y disfrutar de su jugo. Otras veces se juntaban para ir al río, muchas veces a escondidas, para bañarse, recoger mangos y otras frutas y atrapar algún que otro cangrejo o algún pez… ¡Ceremonias de frutas y complicidades!

(Jorge) ¿Qué sería de la humanidad y del mundo si solo existiera nuestra seriedad de adultos?

Aquí uno podría desbarrancarse por la alegoría y el lenguaje poético porque qué duda cabe que es gracias a los niños que el Sol sigue saliendo, los árboles creciendo y la esperanza, terca, no nos quiere abandonar nunca.

Decimos “niños”, así, genéricamente, pero son niños y niñas… Además, si ellas ¡hasta gatean con más elegancia! Ambos hemos tenido, Inawinapi, la fortuna de ser padres de niñas.

Fotografía de Abadio Green

“..qué duda cabe que es gracias a los niños el Sol sigue saliendo, los árboles creciendo…”, Fotografía de Abadio Green

 

(Cebaldo) Para ellos y ellas todo es descubrimiento, sorpresas diarias, un mundo de maravillas. Desde el vuelo de las aves, las frutas compartidas (el mango en todo el cuerpo), las lombrices de la tierra, el olor de un pez, una anguila que se mueve, las estrellas fugaces, las palabras de la abuelita o del tío cuentacuentos, las risas y carcajadas de las vecinas o de las tías, el lenguaje de las nubes y sus figuras… Y esta capacidad de coleccionar todo, desde la arena en el bolsillo, hasta cartas que no se leen pero se huelen.

Una vez conocí una niña que coleccionaba palabras que no conocía, pensé que sería para crear su propio diccionario o para aprenderlas, pero me dijo: “Es para prestarlas o regalarlas a un amigo cuando las necesite, o para compartirlas juntos”. Y los niños que enamoran paisajes, para seguir disfrutándolo u ofrecerlo a su mejor amigo en forma de cuento, en forma de dibujo…

(Jorge) No faltarán adultos que crean que la infancia es una etapa más o menos inútil y que mientras no se enfermen, no sean respondones y hagan sus tareas antes de dormir, suficiente con los niños. Tan útiles para ellos la TV, los celulares y demás aparatitos postmodernos con qué ocuparlos. Qué manera de desprestigiarlos, siendo de nuestra especie lo más lleno de encanto. ¡Qué etapa de la vida para útil y sagrada!

“Sean como niños”: la exigencia más radical, exigente y revolucionaria de los Evangelios.

Ojala algún alma caritativa nos advirtiese – temprano, antes de entrar a la edad adulta – que en lo que vamos creciendo guardemos para siempre en el corazón y bajo siete llaves, un pedacito de infancia.

(Cebaldo) Aprendamos a “entender” lo que dicen los niños, a tratar de sentir el mundo, de verlo, a través de sus ojos. Para no tener miedo a las preguntas. Ellos no tienen miedo de preguntar y no buscan las llamadas verdades, que los adultos llevamos como cargas. Por eso la curiosidad es una de sus virtudes. Y vamos creciendo y perdiendo la capacidad de asombro, de curiosidad, de hacer preguntas, y no sentimos dueños absolutos de la verdad y de las palabras….y así vamos ordenado el mundo, con nuestras supuestas verdades. ¡Y vemos los resultados! ¡Un mundo en caos!

Decía alguien que de adultos deberíamos tomar clases de Infancia, educación sobre el arte de ser niños. Y ellos, los niños, serían los maestros, los profesores, ¿Por qué no? Y así poder recuperar nuestra capacidad de preguntar, de inventar colores, de pintar sin querer ser un gran pintor. De jugar esos juegos de la infancia o de siempre.

¿Será que un adulto, de estos que provocan guerras, que “hacen estremecer” los mercados, que quieren mandar siempre… se atrevería a recibir clases de Infancia?

marcha contra la invasioìn de Irak

Luna Llena de Septiembre (25.09.2018) (Bajar Luna Llena de Septiembre PDF)

Jorge y Cebaldo

Otras Luna Llenas:

25 septiembre, 2018 | 4 comentarios »

Viajar, aprender, regresar, devolver

(Cebaldo) En esta “Luna Llena” de agosto conversaremos de viajes, de la aventura de enfrentar nuevos saberes y conocer nuevos pueblos; del retorno a la Casa Grande y del valor de “devolver la información” a las comunidades que visitamos y que con frecuencia mucho nos dieron.

Ambos tuvimos la gran suerte de participar en uno de los proyectos más extraordinarios realizados por los gunas de Panamá: el Proyecto de Estudios para el Manejo de las Áreas Silvestres de Kuna Yala (PEMASKY), en los años 80. Recorrimos la geografía dule, sus ríos, sus montes, conversamos con sus dirigentes, con sus Poetas Mayores, con sus mujeres y niños. Un equipo de investigadores dules y no dules, nacionales y extranjeros, unidos por la urgencia de crear una área protegida y salvaguardar sus recursos. El libro “Plantas y Animales en la Vida del Pueblo Kuna”, siguió un precepto primario de PEMASKY: hay que devolver la información a la gente.

Portada de “Plantas y Animales en la Vida del Pueblo Kuna”, libro producto de muchos viajes por Guna Yala (http://www.fundaciontierra.es/sites/default/files/web_antiga/es/data/kunas.pdf)

 

Estas reflexiones nacen de aquellos y otros viajes.

Hasta ahora hemos recorrido más de 20 comunidades, hemos hecho decenas de horas
de grabaciones, fotos, cuestionarios, conversaciones, observaciones
que quedarán para siempre en nuestra memoria. Al final estamos hechos de penas,
de afectos, de alegrías, de esperanzas y no solo de métodos, cálculos y teorías.
Los anaimar (amigos) nos han recibido con alegría y hospitalidad; he visto algunos
que no veía hace 30 años o más. Sé que un día he de volver a estos lugares amados,
con otro proyecto íntimo y personal: ¡contrabandear poemas de isla en isla,
en un cayuco a vela!

Nalunega, 31 de mayo del 2007. (Diario de Campo)

Existe en la tradicional oral Guna varias historias de viajes y retornos, de momentos en que algunos “regresan” pero ya no son los mismos pues se quedaron en los otros mundos; de viajeros que regresan y vuelven más fuertes, con más sabidurías y con ganas de compartir lo descubierto. Son cantos y cuentos que se recitan una y otra vez, como un poema que retorna y gira alrededor de los viajes y de los viajeros dules que salen a conocer otros mundos.

Como la historia de Uagibler, y otros Nergan(1), que en tiempos de gestación de la Tierra fueron a vivir y conocer los reinos de las aves, de las rocas, del viento o de las aguas y plantas, y después regresaron para contar de estos mundos y sus enseñanzas. ¡Sabidurías compartidas!

O también la historia de las tortugas, que nacen en una playa y se lanzan a viajar por otros mares pero siempre vuelven a su playa materna después de miles de kilómetros recorridos y de vidas vividas.

Uno de los mitos fundadores de la cultura Guna, es el Canto de Ibeler y sus hermanos. Ellos pierden a su madre en el parto y es otra mujer y otros seres quienes los crían – seres diferentes, mitad humanos, mitad animales. Nadie les cuenta su verdadero origen hasta que un día van a un río y el río, espejo natural, les muestra que no es así la historia: ven sus caras y caen en cuenta que no son iguales a los seres que los crían y dicen ser sus padres… Han sido engañados. Empiezan a buscar su identidad, sus raíces, incluso a buscar el cadáver de su madre, que en alguna esquina de algún rio estará a su espera. El río les “habla” de su pasado y de su presente. ¿De dónde venimos? ¿Qué somos?… ¡Ritos de Identidad!

Escuchar de nuevo estas historias en las Onmaketnega (Casa del Congreso) de Kuna Yala y en las entrevistas a dirigentes e historiadores de las aldeas, nos permitió no solo consolidar nuestra cosmovisión e identidad, sino también dar forma a algunas dudas, angustias y desafíos.

He hecho no pocas investigaciones “en casa”, las cuales han sido también viajes hacia el interior de mí mismo. Confrontarnos con nuestras dudas, con las transformaciones ocurridas en la forma de entender los cambios y rituales en las comunidades… no solo bajo la mira “antropológica” del especialista, sino con la del que regresa al hogar y trata de entender la vieja canción, los antiguos poemas.

El investigador, aun siendo nativo de la comunidad, no deja de ser alguien que llega “a preguntar”, a observar desde una cierta distancia las actividades de los comuneros.
Son algunas reflexiones y preguntas, que he encontrado en mis caminos de investigador y de permanente aprendiz.

Con un grupo de niños amigos, en la comunidad de Armila (este de Kuna Yala)

Con un grupo de niños amigos, en la comunidad de Armila (este de Kuna Yala)

 

(Jorge) Cuando pequeños nuestro padre nos contaba que allá en Reyco, su pueblo natal, reconocían a las personas de conocimiento por los kilómetros recorridos. “Es un viajado”, decían sus paisanos.

Viajando se aprende es una de esas verdades llanas, sencillas, pueblerinas.

Octavio Paz, el poeta mexicano, afirmó alguna vez: “El proverbio europeo es falso; viajar no es `morir un poco´ sino ejercitarse en el arte de despedirse, para así, ya ligeros, aprender a recibir. Desprendimientos: aprendizajes”.

Hay de todo en la viña del Señor. Algunas personas casi no viajan y tampoco sienten la necesidad. Otros a la primera oportunidad, parten; sea buscando geografías nuevas, sea a sitios escogidos.

Sabemos, mi querido Inawinapi, que es también un asunto de oportunidades. Pero no se crea que solo viaja quien tiene medios, plata con qué pagar. Ahí están por ejemplo los viajeros caminantes, especie que personalmente espero no se extingan nunca. Matsuo Basho fue uno de ellos. Vivió en el Japón del siglo XVII. Octavio Paz lo describió así: “…hombre frugal y pobre que escribió ya entrado en años y que vagabundeó por todo el Japón durmiendo en ermitas y posadas populares; ese reconcentrado que contemplaba largamente un árbol y un cuervo sobre el árbol, el brillo de la luz sobre una piedra; ese poeta que después de remendarse las ropas raídas leía a los clásicos chinos..” Hoy día Basho es uno de los mayores poetas japoneses de todos los tiempos. Y era una gran caminante.

Acompañado de su maestro Simón Rodríguez, quien sería llamado “El libertador del Libertador”, en 1805 Simón Bolívar caminó a pie de Francia a Italia. Y llegando al Monte Sacro juró en presencia de su maestro y a sus 22 años, luchar por la independencia americana de España. Y lo hizo.

De diciembre de 1928 al mes siguiente el poeta colombiano Fernando González hizo un viaje redondo a pie, caballo y tren, partiendo y retornando a Envigado, Antioquía. Su travesía está narrada en un hermoso librito “Viaje a Pie”, publicado por primera vez en Francia en 1929. La iglesia católica lo prohibió y el librito se disparó en ventas.

No se trata tampoco de siempre llegar muy lejos. David Thoreau, uno de los mayores y mejores y más comprometidos ensayistas estadounidenses, nació, creció y murió en el pueblito de Concord, en Massachusetts. Cuando le preguntaban por sus andanzas, decía: “…He viajado mucho, en Concord.”

Quiero animarte Cebaldo a que cumplas tu deseo de ir en bote a vela de isla en isla, contrabandeando poesías por toda la Comarca. Sabes que poetas y poetizas cómplices tendrías a raudales. Acuérdate que Basho hacía “..viajes a pie como un monje pero asimismo como un extraño `sembrador de poesía´”. Tú harías lo mismo a través del mar (…pero no como monje).

Viajando está la suerte de alejarse y la fortuna de regresar. Regresar al hogar o a los lugares visitados y “de-volver” lo aprendido.

Recuerdo aquella vez cuando nos tomábamos un café en la vieja avenida Central de ciudad de Panamá. Un paisano tuyo, de Ustupu, te reconoció y sin dejar de caminar te dejó saber desde la acera del frente que tenía guardados los recortes de todas tus crónicas, publicadas en el diario La Prensa.

Me imagino a ese dule leyendo y releyendo tus textos, y sentipensando: “Esto soy yo”.
Quizás, a final de cuentas, sea eso y nada más este nacer, morir y renacer que experimentamos una y otra vez aquí en la Tierra: un viaje y un aprendizaje, para regresar y devolver.

Bajar “Luna LLena” PDF

(1) Nergan o Neles: según la historia oral Guna, al comienzo de la construcción del mundo, muchas de las cosas, de la técnicas y de la cultura en general eran desconocidas. Pero ya vivían seres con capacidad superior para aprender y dirigir, eran los Neles. Estos fueron enviados a los mundos diferentes, al de las plantas, de las aves, de los animales, del viento… para que aprendiesen de sus secretos y sabidurías. Fueron, vivieron en esos mundos, y regresaron a contar las novedades.
25 agosto, 2018 | 4 comentarios »

Luna Llena


Cebaldo Inawinapi (en las calles de su aldea marina, con un pedazo de pan en una mano y en la otra una pizarra para garabatear palabras. años 50)

Jorge Ventocilla (con el uniforme de su escuela primaria, San Luis, de Barranco, Perú, años 60)

 

Nací en Usdup, una isla de la Comarca Guna, después fui conociendo otros lugares, nuevos ríos… y entre estos viajes y encuentros conocí a Jorge, ya hace tantas lunas ( dos niños encantados con nuevos descubrimientos). Hoy vivo entre Portugal y Panamá. Ambos queremos que este Blog sea la extensión de nuestra amistad, con nuevos encuentros y nacimientos. 

Lo llamaremos “Luna Llena” y saldrá puntualmente el mero día de la luna llena. Hace dos décadas y junto a Annie Saint-Amand, empezamos un boletín del mismo nombre y periodicidad sobre la historia natural de la Isla de Barro Colorado, reserva científica de bosque tropical en el Canal de Panamá. Años después me mudé con mi luna bajo el brazo al Museo de la Biodiversidad (Biomuseo), también de Panamá. Ahora, a partir de la luna llena de julio del 2018, hemos decidido escribir y compartir Luna Llena entre los dos: a dos manos y dos corazones. Y el primer número que llega a ustedes lleva por título:

¿Cuándo aprendiste a escribir, hermanito?

Narraremos esta vez nuestras historias sobre:

1.Cómo aprendimos a escribir

2.Para qué nos ha servido

3.Qué nos proponemos con Luna Llena.

Cebaldo escribe en itálica.

1. (Cebaldo) Mi primera maestra – del primer grado – podía haber sido mamá, ya que era una de las maestras de la isla. Sin embargo, mi primera maestra oficial fue una monjita, la madre Teresita, monja franciscana, que con su voz dulce y pausada y con su hábito que no le dejaba ver los pies, parecía que volaba de pupitre en pupitre. Cuando cantaba o tocaba la guitarra o el piano – era una fiesta. Incluso cuando nos pedía cerrar los ojos, porque entraba en la sala con unos dulces, preparadas por ella o por las otras monjitas. “Niños, cierren los ojos”, “adivinen qué es” y ella cerraba sus lindos ojos, ya que no hablaba dule gaya e imaginaba que muchos no entendíamos lo que decía. Y el olor de la sorpresa invadía el salón. ¿Habrá olores más intensos, sabores, colores, de aquellos que vivimos cuando somos niños? Creo que no, porque todo está en estado germinal, vamos inaugurando todo, abriendo puertas nuevas. Descubriendo sensaciones.

Un día leyendo Mal de Amores de Ángeles Mastretta, encontré estas frases, que forman parte de un precioso conjuro, “…te deseo una mirada curiosa, una nariz con memoria, una boca que sonría”, y pensé que era eso que sin decirnos, nos deseaba también Sor Teresita, ¡mi primera maestra!   

Así que para nosotros, mi pequeño grupo del 1º A, la letra no entró con sangre, como dicen a veces, si no de una forma dulce, amorosa y tranquila, ¡gracias a una maestra alada!

(Jorge) Empezaré  diciendo que habían muchos libros en la casa de mi infancia. Y que las palabras que flotaban a mi alrededor, tenían poder. Claro que de chiquito yo no reparaba ni interpretaba mucho todo esto: simplemente estaban ahí, los libros y las palabras de poder.

Mi primera maestra, con la que di mis primeros pasos en el aprender a escribir, se llamaba Margarita. Y también me enamoré de ella pero no fue pecado porque Margarita no era monjita, como Sor Teresita. Enseñaba en la escuelita “Federico Froebel” cuyo local quedaba en la esquina de mi calle, la primera de Pérez Roca, en Barranco, distrito al sur de Lima. Friedrich Froebel fue un pedagogo alemán del siglo XIX, discípulo de Rousseau y de Pestalozzi que se dedicó a la estudiar la educación de los niños cuando son muy pequeños. Cursé ahí el kínder. De mi maestra no tengo una foto; solo se que era arequipeña. Aun conservo, indeleble, el recuerdo de ella volteando la esquina de Pérez Roca y Grau, despidiéndose de lejos con una sonrisa que me pareció enorme y dedicada tan solo a mí. Es la única imagen cierta que tengo de ella en la memoria.

2. (Jorge) Aunque a veces cuesta, escribir ha sido y es un deleite. No pocas veces una necesidad, y hasta un arma; sí, un arma cargada con balas de palabras de poder. Me ha permitido llegar mejor dentro de mí mismo, y quiero creer que también dentro de otros seres humanos. Escribiendo uno se logra contactar con personas que a veces están cerca y otras muy lejos. Ahora mismo estas palabras que escribo contigo hermano querido, quién sabe hasta dónde van a llegar. Ni cuándo llegarán. Con frecuencia se escribe para mucho después (…ya dijimos antes que las palabras sean habladas o escritas, siempre quedan flotando por ahí).

Sea que estoy trabajando en un escrito en particular o no, suelo tener cerca mi cuaderno de bitácora. Por alguna extraña razón tiene que ser un cuaderno como los que existían cuando era niño; gruesos, de tapas duras y mucho mejor de hojas de papel periódico. Manías sanas tenemos todos. Cada vez me cuesta más encontrar  esos cuadernos… Ahí anoto “cosas” que atestiguo, que me parece que tienen belleza. A veces es belleza con grandeza; a veces belleza con nostalgia; incluso belleza con dolor. No queriendo que todo simplemente desaparezca de mi experiencia, guardo por escrito algo de lo vivido. Son textos cortos y sencillos, que no llevan el peso de la pretensión que inevitablemente recae sobre lo que sabemos va a ser publicado, y leído por otro.

(Cebaldo) Nací en un hogar de educadores y cuentacuentistas, mi mamá y papá eran maestros en la aldea. Y rodeado de abuelos y tías, todos contadores de historias. Uno de los rituales que siempre me encantó de mis padres, en especial de mi mamá, era su función de escribanos: mi madre escribía cartas para las amigas o vecinas o familiares. Ella era puente entre tantas sensaciones. Cartas para los familiares y amigos que un día se marcharon a las ciudades y otros lugares, lejos de la aldea. Y yo niño me preguntaba, ¿cómo escribirá sobre esta extraña enfermedad que le cuenta la amiga en kuna?

Creo que muchas eran cartas de amor o de nostalgias. Historias de las aldeas. Y yo me decía que un día también escribiría cartas de amor o de viajes o aventuras, para amigos o familiares…. sería también, como mamá, puente entre sensaciones. ¡Por eso quería escribir!

A veces creo que cuando empecé a escribir crónicas en periódicos y revistas… fue un poco por este sueño, esta idea de intérprete, de puente, de abrazo. Escribo a pesar de que sigo siendo un ser de lo oral, del escuchar y del hablar; me fascina, me encanta. Puedo pasar horas y horas escuchando historias. Me gustan los sonidos, el timbre de las voces, las canciones ocultas de las palabras, la música que llega diferente a cada cuerpo.

Y el escribir, contar historias, me ha servido también como una forma de regreso a la aldea, a mi casa marina. Un regreso no físico, sino viviendo estaciones más intimas. Y en este regreso encontrarme con amigos, con cómplices, con paisajes; al mismo tiempo recreando momentos, como diseñando nuevos caminos.

3. (Cebaldo) ¿Qué nos proponemos con Luna LLena? Pues seguir con los diálogos y las conversaciones que empezamos desde muy jóvenes, sobre las cosas que amamos, de las cosas que nos duelen, de las cosas que nos alegran. De nuestros viajes comunes, o personales, de la isla amada que nos espera, de los libros que nos encantan, de aquel poema inolvidable, del vino bebido en alegre compañía, de los otros habitantes que habitan este hermoso planeta.

Que sea una carta abierta a los amigos, a los conocidos y por conocer. Que sea sinfonía de voces entre nosotros y los demás. Y que sea la luna que nos guie, nos indique el camino.

(Jorge) No hay mucho más que agregar a lo que ya señalas como razón de  estos textos alunados, Cebaldito. Quiera la Musa acompañarnos y dar Duende a cada  entrega. Para que  sean un puente de esos que tú aprendiste a tender con tus padres siendo niño; y lleven también cuando necesario, las “palabras peleadoras” que recomendaba nuestro querido Eduardo Galeano.

Que la tarea  pues nos deje deleite y sea un noble compromiso. Una humilde reverencia a tanta cosa y gente linda que a pesar de los pesares existen y seguirán existiendo en el planeta que la luna ilumina.

Jorge y yo, en dias en que regreso  a la Casa Grande (Panamá) y Gamboa es siempre un abrazo

24 julio, 2018 | 18 comentarios »

Antologia: Mensaje Indigena de Agua. Indigenous message on water


me acaba de llegar esta hermosa Antologia, que comienza a viajar por rios y montañas y ciudades y aldeas y pieles y memorias…y una enorme alegria estar entre los autores (sospecho que es la primera vez que “aparezco” en una Antologia) más de 50 poetas, pintores, escritores, sabias…de tantas aldeas del mundo se unen para cantar al Agua! Agua Somos!
_______________________
Indigenous message on Water. Mensaje Indígena de Agua! (a propósito de esta antologia de Aguas y Palabras)
” Este libro fue compilado para ser leído en voz alta y frente al Agua.
Las palabras – como aprendí en territorio Mapuche..- tambien pueden curar el Agua enferma y ser ofrenda para el Agua sana. Si pocos o millones leen y comparten estos poemas, pensamientos, cuentos, creencias con lagos, quebradas, rios, cascadas o mares de su propio territorio, estaremos ayudando al Agua a continuar su propia travesía. Esa es la razón por la cual esta ANTOLOGIA es una mezcla entre generaciones, culturas y formas de entender la palabra y la naturaleza….cada autor nos ha regalado una gota de su propia cosecha. Palabras e imagenes en todas las lenguas son sabias y pacientes, y ellas sabrán cómo encontrarse con cada uno de ustedes….” juan g. sánchez martínez. editor

29 marzo, 2014 | 1 comentario »

Museos Kunas:una interpretación.

MUSEOS, REPRESENTACIONES GLOLOCALES DE LA CULTURA GUNA Y TURISMO (*)(**)

Xerardo Pereiro y Cebaldo de León Inawinapi

CETRAD – Centro de Estudos Transdisciplinares para o Desenvolvimento

UTAD – Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro

Correo electrónico: xperez@utad.pt

Correo electrónico: inawinapi@hotmail.com

(*)Este texto se encuadra en el proyecto de investigación del CETRAD titulado “Estudio estratégico del turismo en Guna Yala (Panamá)” y que ha sido financiado por la SENACYT (Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología) de la República de Panamá (código contrato: CID07-009). También hemos recibido apoyo del CETRAD (Centro de Estudos Transdisciplinares para o Desenvolvimento, www.cetrad.info) para la realización de una parte de esta investigación.

(**)Este trabajo es financiado por Fondos Nacionales a través de la FCT – Fundação para a Ciência e Tecnologia- de Portugal, en el ámbito del proyecto Pest-OE/SADG/UI4011/2011.

Agradecimientos

Agradecemos a Jan Vanhall (antropólogo) y a Anna (restauradora) del Museo de las Culturas del Mundo, toda su colaboración y ayuda durante nuestra estancia allí. También agradecemos la ayuda de Xosé Manuel Pérez Paredes y Afonso García Penas en los registros audiovisuales de los fondos gunas del Museo de las Culturas del Mundo en Gotemburgo.

Resumen

Nuestro  texto reflexiona sobre la producción de representaciones culturales de los museos tomando como casos de estudio los discursos museológicos sobre la cultura Guna de los museos de Guna Yala y el Museo de las Culturas del Mundo de Gotemburgo (Suecia), donde se exhiben materiales culturales Gunas desde hace casi un siglo. Guna Yala es un territorio indígena autónomo e integrado en la República de Panamá, con cerca de 70.000 personas. El hilo conductor de nuestro texto serán las formas de clasificar y representar la cultura auto y heterorepresentada, destacando sus relaciones con el turismo. El texto está organizado en una introducción, un marco teórico, análisis de las representaciones y conclusiones.

Palabras clave

Museos, representaciones culturales, Guna Yala (Panamá), turismo.

  1. 1. INTRODUCCIÓN

Este texto se encuadra en el proyecto de investigación del CETRAD titulado “Estudio estratégico del turismo en Guna Yala (Panamá)” y que ha sido financiado por la SENACYT (Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología) de la República de Panamá (código contrato: CID07-009). El objetivo de este proyecto ha sido el estudio antropológico del sistema turístico en un contexto indígena de la periferia geopolítica, donde se está ensayando el control y empoderamiento indígena del desarrollo turístico. Los resultados de este proyecto de investigación han sido premiados por la Cátedra Sol-Meliá de la Universidad de las Islas Baleares (España) en 2011 – Premio Gabriel Escarrer-, y serán publicados próximamente (Pereiro et al. 2012).

A lo largo de este texto analizamos comparativamente la producción y representación cultural de la cultura guna en museos de Guna Yala y Gotemburgo (Suecia). Guna Yala es un territorio indígena autónomo e integrado en la República de Panamá, que se localiza en el noreste de Panamá bañado por el mar Caribe, próximo de la frontera con Colombia. Guna Yala tiene una población de cerca de 70.000 personas, la mitad de la cual habita en los centros urbanos panameños. Su modo de vivir tradicional era la caza, la recolección, la pesca y luego la agricultura y la artesanía, pero desde hace algunas décadas diversifican su economía y se están convirtiendo en “turistores” (gestores del turismo).

En nuestro trabajo, de la auto-representación guna de su cultura y modos de vivir, realizada con conexiones globales como veremos, pasaremos a analizar la representación externa de los gunas en un museo global con conexiones locales y localizadas. Los museos son uno de los mecanismos de representación cultural de la diversidad, al lado de otros como la etnografía, el turismo, el cine, la literatura, etc., y por ello es muy importante analizarlos desde su poder para representar la diversidad, pues sus imágenes ayudan a comprender las posiciones sociales y geopolíticas de los grupos humanos en contextos globales.

La metodología básica utilizada para la construcción de este texto ha sido el trabajo de campo antropológico, que ha seguido un principio de triangulación según el cual hemos articulado la observación participante en terrenos multisituados, con las entrevistas en profundidad y el análisis documental y de archivo. El proyecto ha tenido un antecedente en un estudio exploratorio sobre el turismo indígena guna que hemos iniciado en septiembre del año 2003; desde entonces hemos seguido una línea de trabajo con apoyo del CETRAD (UTAD), la FCT (Fundação para a Ciência e a Tecnologia), la National Geographic Society y la SENACYT (Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología) de la República de Panamá.

Además del trabajo de campo en Panamá, tenemos que destacar una estancia en el Museo de las Culturas del Mundo (Gotemburgo – Suecia), realizada en el mes de julio de 2011, con el objetivo de investigar las colecciones y representaciones de la cultura guna en ese importante museo. Durante esta estancia hemos realizado observación participante, análisis documental, registros audiovisuales y entrevistas con conservadores y técnicos del museo.

  1. 2. ENCUADRAMIENTO TEÓRICO

El museo es una institución social que representa simbólica y materialmente nuestro mundo y el de los otros. Tradicionalmente esa representación ha consistido en retirar los objetos de sus contextos específicos y hacer con que representasen totalidades metonímicas abstractas (Clifford, 1995: 261). Esta descontextualización y recontextualización recrea significados y dota de nuevos usos a esos objetos, otorgándoles un nuevo valor y una nueva vida que pasa por su exhibición, conservación y contemplación. Pero en el siglo XX la idea de museo fue cambiando con el tiempo y se dio más énfasis a la contextualización de los objetos en sus propios contextos vividos, a veces recreados para tal fin. De ser considerados antigüedades, los objetos pasaron a ser valorizados como obras maestras, testimonios culturales o bienes culturales más recientemente. Por lo tanto se ha producido un cambio del objeto al contexto, y posteriormente del contexto al texto y a la experiencia. Hoy en día uno de los desafíos de los museos es incorporar la biografía del objeto y la vivencia personal y colectiva de los problemas sociales.

El museo es una tecnología cultural discursiva que habla sobre el “nos-otros”, un lugar de definición y reinvención de las identidades culturales (Karp et al., 1990; Karp et al., 1992: 19) a través de sus imágenes, representaciones, discursos y prácticas. Este poder de representación cultural que tiene el museo se maneja de forma diferente según los contextos políticos, económicos y culturales (Walsh, 1991; Ames, 1992; Korff, 2002). De esta forma, coleccionar o exhibir, algunas de de las tareas fundamentales de muchos museos, son prácticas simbólicas de poder que se utilizan socialmente para legitimar ciertos sistemas ideológicos y ciertas versiones de las identificaciones colectivas.

Con la nueva museología y la ecomuseología, pero también los nuevos paradigmas de la antropología, la forma como el museo va a representar a los otros va a ser repensada. El  museo-edificio va a ser matizado por el museo-territorio, el museo-director va a ser redefinido como el museo-comunidad, del museo-colección-exhibición al museo-investigación-interpretación-educación, del museo pedagógico al museo lúdico y de entretenimiento. De esta forma el museo pasa a cuestionar más que a reproducir, pasa a dar más protagonismo a las personas que a los objetos, a la interacción y al encuentro social que al esteticismo elitista.

Pero pese a esa nueva forma de entender el museo, muchos museos continúan anclados en los viejos paradigmas, siendo congeladores de versiones de la identidad, en la cual los objetos aparecen en un escenario de inmutabilidad histórica, sin estructura social definida y sin explicar la biografía del objeto y de sus usuarios. Es de esta forma, que las modernas teorías antropológicas, sociológicas y museológicas son incorporadas muy lentamente en determinados contextos geopolíticos.

En este sentido, la museología crítica de Jacques Hainard (1989) cuestiona la idea de que el objeto debe ser central en el museo. En su perspectiva, la alternativa está en no colocar los objetos como si fuesen un libro de texto o una tesis científica, sino que los nuevos lenguajes museológicos deben estar al servicio de ideas cuestionadoras y no ser simplemente un instrumento de transmisión de conocimientos. Así el museo sería un lugar de pregunta, debate y democracia cultural (Roigé i Ventura, 2007), es decir un espacio de comunicación bidireccional, dialógica y multivocal.

De acuerdo con el antropólogo Xavier Roigé i Ventura (2007) los museos no pueden continuar siendo los templos de la nostalgia, los conservatorios de las diferencias culturales o los cementerios en los cuales se llora la diversidad perdida. Ellos deben explorar las relaciones entre pasado, presente y futuro para reflexionar sobre lo que ganamos y perdemos (Pomian, 1996). Para ello cabe abordar nuevos lenguajes expositivos, nuevos temas e innovaciones tecnológicas y didácticas, de una forma interdisciplinar y enfocando los problemas del mundo actual.

Y si bien en la perspectiva de Claude Lévi-Strauss (1973) el museo debería ser una extensión del trabajo de campo antropológico, es decir, un museo laboratorio o un museo seminario, son muchos los que aún piensan el museo como un almacén o frigorífico en el cual congelar o fosilizar las representaciones culturales. Pero este deseo no se ha cumplido en muchos casos en toda su extensión, y muchos museos se han orientado hoy por la diversión, el ocio y el turismo, dejando en un segundo plano sus funciones sociales educativas y educadoras. En este escenario los museos públicos y privados buscan en ello nuevas fuentes de financiamiento que les permitan sobrevivir y adaptarse a contextos de recortes financieros. Esta crisis o transformación de la propia idea de museo se acompaña de la desaparición de la frontera entre lo museable y lo no museable, muchas veces en función de los intereses mercantiles.

Ante esto la alternativa se presenta en la construcción de un equilibrio entre lo lúdico y lo educativo, la ciencia y la divulgación, el visitante-participante residente y el visitante excursionista o turista.  El patrimonio cultural albergado en los museos se usa de forma simbólica en el campo del turismo, para representar la identidad de un grupo humano con orientación hacia los visitantes. Ese uso simbólico para la mirada turística también tiene su eficacia simbólica en cuanto marcador de la identidad colectiva, sea esta nacional, regional, local u otra. Y en particular, los museos, como instituciones que albergan y utilizan el patrimonio cultural, son mecanismos de construcción de las “comunidades imaginadas” estudiadas por Benedict Anderson (1991). Los museos son lugares de memorias que definen identidades y que promueven identificaciones. Ellos son como el espejo retrovisor de un coche, nos vemos en ellos y nos identificamos más o menos con lo que vemos en ese espejo.

3. LOS MUSEOS KUNAS Y EL TURISMO

En las últimas décadas, los museos se han convertido en Guna Yala en un instrumento fundamental de representación de la cultura guna para el turista ver y consumir. A través de ellos los gunas afirman sus identidades (étnica, indígena, nacional…), como el caso destacado del “Museo de la Nación Guna” de El Porvenir, promovido por el CGK (Congreso General Guna), la máxima autoridad del pueblo guna. En este caso la objetivación de la cultura indígena guna se ve afirmada por el concepto importado de nación, frente al estado panameño y el mundo global. En otros casos como en el caso de Gardi Suitupu, el museo es promovido por una familia que afirma la identidad familiar y comunitaria en el mundo y en Guna Yala como producto turístico.

Lo cierto es que el turismo es hoy en día un factor de creación de museos. Es lo que sucede en Achutupu (Guna Yala), donde los responsables del Akwadup Ecoresort pretenden crear un museo en la comunidad que pueda ser visitado por los turistas de su hotel, donde podrían ver la representación de la cultura guna o participar en un seminario de artesanía textil (molas). En otros casos como en Usdup, conviven el museo de la comunidad con algún museo (mejor sería definirlo técnicamente como colección) en el propio proyecto turístico. Ellos sirven de reclamo, atractivo y oferta turístico-cultural para los visitantes.

En realidad hay una íntima relación entre museos y turismo, pudiendo afirmar que los proyectos turísticos hoteleros gunas musealizan determinados elementos de la cultura guna, objetivándolos para su consumo turístico (ej.: molas -artesanía textil-, nuchus -artesanía en madera-, arte, esculturas,…). Pero el turismo y los museos reinventan esa misma cultura guna situándola en un nuevo contexto y en una plataforma de comunicación glolocal.

De acuerdo con el coordinador de los museos comunitarios del CGK, Anelio Merry (2005, 2010), pero también en base a nuestras investigaciones, los museos gunas que están actualmente en funcionamiento en Guna Yala y que destacamos en el cuadro a seguir, presentan una íntima asociación con los pequeños hoteles autogestionados por los gunas:

Comunidades con museos Proyectos turísticos relacionados
Museo de la Nación Guna (El Porvenir) Zona de Gardi
Museo privado en Nalunega (Nalunega) Zona de Gardi: Ukuptupu, Hotel San Blas,…
Museo de la Cultura Guna (Gardi Suidup) Zona de Gardi
Museo Olonigli (Ailigandi) Dad-Ibe, Akwadup, Uaguinega
Centro Cultural del INAC (Ailigandi) Dad-Ibe, Akwadup, Uaguinega
Niadup Galu Dugbis (Niadup – Ticantiquí)
Museo Olomaili (Usdup) Kosnega, Cabañas Waica

Cuadro nº 1: Comunidades con museos y proyectos turísticos relacionados

La historia de los museos en Guna Yala se remonta a la década de 1960, cuando se funda el museo Olonigli, en la comunidad de Ailigandi, un museo privado promovido por el Sr. Ruy Cortés. Y en el año 1989 se inaugura el Museo de la Cultura Guna de Gardi Suidup, un museo privado de la familia Davis. En 1990, el CGK un museo en la isla Werwerdup, con su Inna Nega (casa de la fiesta), el Onmakednega (Casa del Congreso) y la Sogag (casa de la cocina guna). Para su financiamiento se abrió una cuenta para donaciones en “The Chase Manhattan Bank”, pero la idea fracasó.

Más tarde se buscó apoyo del “Varldskultur Musset” de Gotemburgo (Suecia), con quien ya se había colaborado en el pasado, y también del “National Museum of the American Indian” (Estados Unidos). Este último apoyará el proyecto y capacitará a dos gunas en Washington para mejor desarrollar el museo. Posteriormente el proyecto recibió apoyo financiero de la “Inter-American Foundation” (IAF) y se integró en el Movimiento Latinoamericano de Museos Comunitarios, a través del cual se organizaron varios talleres de capacitación en guna Yala, uno en Digir en el 2001 dirigido por el antropólogo mexicano Cuauhtémoc Camarena y otro en Usdup en el año 2002 (Merry, 2010). En el año 2004 se va a inaugurar el primer museo comunitario en Usdup, y el primer museo comarcal en El Porvenir (Museo de la Nación Guna). Y es en el año 2005 que se inaugura el museo comunitario Galu Dugbis (Niadup).

En la asamblea general del CGK celebrado en Urgandi en noviembre del 2007, Anelio Merry, responsable de los museos comunitarios en Guna Yala presenta un informe sobre los avances en este tema. Señala que los museos gunas de El Porvenir, Niadup y Ustup son de todo el pueblo guna y forman parte de la red de museos comunitarios. Anelio define museo como un lugar donde reposan los objetos de los antepasados, un lugar que ayuda a conservar todos los elementos, tanto materiales, como inmateriales, de la cultura guna.

Según Anelio Merry, el museo guna debe seguir la idea de repositorio totalizador, conservador y mediador entre el pasado y el futuro, pero al mismo tiempo debe asumir una tarea de urgencia y emergencia en la recolección de elementos materiales e inmateriales que se están perdiendo. Anelio insta a los sailagan (autoridades gunas) a participar en los museos, pues no son para los turistas, sino que son para los gunas. Ellos son un lugar de aprendizaje para las futuras generaciones de tules (gunas) (fuente: diario de campo XP, 25-11-2007). Por lo tanto, los museos comunitarios Gunas son en primer lugar un discurso y una representación para dentro de los propios gunas, no para los turistas, un repositorio, un conservatorio, un lugar de memorias, un centro de investigación y educación. Y en un trabajo reciente, Anelio Merry (2010) afirma que los museos comunitarios son un instrumento de defensa del patrimonio cultural guna y una estrategia para confrontar la amenaza de la globalización.

En la actualidad, en Guna Yala existen dos tipos de museos: los privados (promovidos por familias o individuos) y los comunitarios (promovidos por el CGK y las comunidades). Todos ellos están sufriendo un proceso de mercantilización e integración en el mercado global por vía del turismo. Un ejemplo de ello puede verse en el siguiente caso:

“En Nalunega visitamos una colección museo regentada por una familia guna originaria de Usdup (sector oriental de Guna Yala). Nos dicen que en el sector Gardi es más fácil conseguir dinero porque hay más turistas. Cobran 2$ por la entrada y 5$ por la grabación de la visita. El guía suele llevar una pequeña comisión, aunque en secreto. El responsable es un artista guna que conoce muy bien la mitología guna y se inspira en ella para representar la cultura tradicional guna pero adaptada al gusto del turista. De esta forma también realiza máscaras de carnaval, una innovación sobre una práctica occidental no realizada tradicionalmente por los gunas. Un letrero prohíbe sacar fotos pero en la práctica se permiten a cambio de dinero” (Diario de campo XP, 8-07-2008).

Otro caso bien interesante es el Museo de la Cultura Guna de Gardi Suidup, un proyecto de la familia de John Davies inaugurado en el año 1989 que ahora está en remodelación y reubicación. Instalado en una cabaña tradicional guna, uno de sus hijos, Delfino, hace de guía, domina el inglés y el español, además es inaudule (farmacéutico tradicional, etnobotánico). La familia practica una poliactividad muy interesante: trabajan en la agricultura (ej.: cultivo de la piña, huerto), venden molas (artesanía textil) y enseñan el museo a los turistas, por lo tanto siguen una estrategia de reproducción poliactiva. El museo es aquí una colección de objetos que representan la cultura guna de una forma didáctica. Es un proyecto familiar pero la comunidad se identifica con él, es decir el museo no es solo para los turistas, sino que los escolares vienen al mismo a buscar información sobre el pasado de la cultura guna. El museo tiene una íntima relación con el turismo, trabaja con los cruceros, los veleros y los proyectos turísticos gunas, que prefieren el museo de Gardi Suidup al de El Porvenir pues consideran que a este último le faltan cosas, no está siempre abierto y no siempre hay guías que lo expliquen.

De acuerdo con Delfino hay turistas que buscan medicinas en el museo, y en general se van más enriquecidos y rompiendo la imagen de que Guna Yala es solo playas. En cuanto a las diversidades de los visitantes nuestro informante nos dice que  “los italianos y los israelíes joden un poco más”, es decir, regatean más y no quieren pagar la entrada; las mujeres hacen más preguntas que los hombres, también nos relata. En este museo se venden a los turistas artefactos de la cultura guna como los nuchus pintados. Se pagan 5$ de entrada por cada pareja y 3$ por persona. El museo está integrado en muchos paquetes turísticos como un punto de interés relacionado con la visita a la comunidad. Por el pasan también los cruceristas, y los turistas de C. B. hacen un tour en la comunidad con visita al museo y comida en la propia comunidad. En este museo se representan los ciclos agrarios y productivos gunas, los ciclos festivos, los ciclos vitales gunas, elementos del sistema de creencias guna y de los sistemas curativos. En el museo se dan pequeñas charlas y conferencias, pero además se organizan visitas nocturnas.

Actualmente se preparan para abrir un pequeño alojamiento para visitantes al lado del museo, donde van a colocar hamacas para su descanso al precio de 5$ por noche. También van a ampliar la parte de atrás hacia el mar y van a hacer un relleno allí.  El número de visitantes se registra en un libro de visitas y en el podemos observar la tendencia anual:

Enero Febrero Marzo Abril Mayo Junio Julio Agosto Sept. Oct. Nov. Dic. TOTAL
2007 37 56 33 68 80 117 391
2008 360 89 161 108 61 21 117 90 70 82 201 214 1574
2009 230 158 201 124 64 100 110 138 29 101 60 113 1428

Cuadro nº 2: Visitantes del Museo de Gardi Suidup. Fuente: Libro de visitas, registro de Delfino Davies y elaboración propia (Diario de campo XP, 24-01-2010)

Por lo que observamos en el cuadro de arriba los visitantes del museo aumentan en las épocas más turísticas (diciembre-marzo). Por un lado las visitas al museo reflejan las tendencias de visitas turísticas, con su temporada alta entre noviembre y abril, que coincide con algunas visitas de cruceros. En los meses de julio y agosto, las vacaciones europeas hacen aumentar un poco las visitas, aunque es considerada temporada baja. Un relato del arquitecto canadiense afincado en Panamá, Howard Walker, describe así la visita a este museo:

“En Cartí, un letrero colgado identifica el Museo Cultural Kuna. Delfino Davis, el dueño-curador, estaba allí para darnos la bienvenida. Una hora más pasa rápidamente al describirnos el contenido que llena la sala. Las paredes están revestidas con sus pinturas gráficas de las ceremonias kuna, alfabetos y en especial la lucha por la independencia que culminó en la revolución de 1925. Los estantes están repletos de esqueletos de animales y objetos para rituales. Su modelo hecho a mano de una vivienda típica kuna llama la atención. Él explica que el diseño de la casa debe seguir las normas establecidas por Ibeorgun, uno de los profetas kunas de antaño. .. “(Walker, 2010: 9).

Otro museo orientado al turismo es el museo de la Nación Guna, citado más arriba y situado en la isla de El Porvenir (centro administrativo de Guna Yala), producido y gestionado por el Congreso General Guna. Este museo ha sido concebido como una síntesis de la cultura guna presentada a los turistas a través de imágenes, materiales, textos, documentales, la recreación de un enterramiento guna, la fiesta de la chicha fuerte y una cocina guna. El museo abrió en el año 2004 y de acuerdo con su libro de registro, entre enero y julio del 2008 recibió 402 visitantes, en media unos 1000 visitantes por año, lo que no es mucho si lo comparamos con el número de turistas, veleristas y cruceristas que visitan la zona de Gardi, y también con el museo privado de Gardi Suidup.

Fotografías del Museo de la Nación Guna (El Porvenir), mayo 2006, autor: Xerardo Pereiro

Y en la comunidad de Ailigandi tenemos el Museo Olonigli que “contiene las esculturas y pinturas de su propietario, el octogenario Roy Cortés. Sus esculturas de madera pimentadas representan la pubertad, funerales y otras ceremonias en la cultura guna. En las paredes hay dos docenas o más de placas pintadas de “lugares del espíritu”, considerados sagrados y que no pueden ser fotografiados” (Walker, 2010: 9).

Fotografía de Ruy Cortés y Cebaldo de León en el Museo Olonigli (Ailigandi), enero 2010, autor: Xerardo Pereiro

El museo Olonigli se localiza en la comunidad de Ailigandi. Fue fundado en 1960 por el Sr. Ruy Cortés. Es un museo en la voz de su promotor que contiene una colección de bajorrelieves de madera pintados que representan kalus o lugares sagrados de los gunas. También tiene esculturas y dibujos de la revolución guna, la casa, las músicas y los ríos. En la instalación hay un cartel en inglés invitando a los visitantes a  hacer donativos. El espacio del museo es una sala de unos 20 metros cuadrados en una cabaña guna, y curiosamente casi no hay molas, una artesanía muy representativa de la cultura guna, tal vez la que más peso simbólico tiene en la representación cultural guna.

El promotor, Ruy Cortés, ayudó en la creación del museo comunitario de Ailigandi, en la misma isla y apoyado por el INAC (Instituto Nacional de Cultura). Este museo comunitario de Ailingandi está administrado por el INAC y gestionado por un docente. Es un edificio de una planta y media de altura, con colección de molas y otros objetos de la cultura guna. Está orientado a la educación escolar, no solamente al turismo. En la zona de Ailigandi-Achutupu hay cuatro proyectos turísticos que están íntimamente ligados con estos museos (Diario de campo XP, 18-01-2010). Una descripción de este museo del INAC la encontramos en un texto del arquitecto Howard Walker que reproducimos a continuación:

“En contraste, el conjunto Kuna Yala del centro cultural del INAC es más abierto. Su director, Arecliano Hernández, lleva a cabo programas de enseñanza de confección de artesanías, en el arte de tejer molas y cerámicas. Sus alumnos son todas las edades de las escuelas locales, Panamá y otros países, incluido el continente asiático. En la exhibición, además de trabajos de estudiantes hay tubos instrumentales para la danza… (Walker, 2010: 9).

Fotografía del Centro Cultural del INAC en Ailigandi, enero 2010, autor: Cebaldo de León

Otro museo comunitario es el de Usdup (Museo Comunitario Olomaili), que fue inaugurado el 20 de mayo del año 2004 y que tienen una exposición permanente sobre la memoria histórica de la comunidad más poblada de Guna Yala. Su nombre está dedicado a un antiguo saila (González, 2004: 18) y tiene antecedentes en los años 1970, que fue  una época  de grandes cambios en la relación entre el estado panameño y los pueblos indígenas (nueva constitución, reforma educativa, alteraciones geopolíticas…). Estos cambios aceleran los sentidos de identidad de los pueblos indígenas, y en estos años la comunidad de Usdup intentará crear un Museo del Pueblo, la población fue invitada a ofrecer lo que podía en artesanías,  alguna fotografía histórica y otros artefactos y documentos. Por varios motivos, el proyecto no tuvo larga vida, y solo se recuperará a finales de los años 1990. En otra comunidad guna, y en el año 2005, el 20 de marzo abrió el museo comunitario de Niadup (Museo Comunitario Galu Dugbis), más centrado en el rescate de la producción de hamacas (kachis).

Por lo tanto podemos concluir este apartado afirmando como los museos gunas no se crean y entienden apenas en el contexto de consumo turístico, sino que hay que entenderlos también como una producción comunitaria que pretende afirmar una versión étnica indigenista de su identidad y autonomía política. Los museos gunas abrazan el turismo como medio de financiamiento, pero también como forma de construir un escaparate indigenista frente al mundo global.

De acuerdo con Anelio Merry (2010: 54-59) los objetivos de los museos comunitarios gunas son servir de recursos didácticos escolares para la investigación escolar de la cultura guna, combatiendo así la influencia cultural externa, pero al mismo tiempo abriendo una ventana a lo local, nacional e internacional, es decir no excluyendo el turismo. A través de los mismos, el CGK pretende aproximar la escuela, el museo y la comunidad. Y, desde nuestra óptica, los museos gunas de Guna Yala son un instrumento glolocal de organización social de la diferencia indígena, construida relacionalmente con base en una selección objetivada de tipo culturalista. En ellos los gunas se han apropiado de las perspectivas antropológicas estructural-funcionalistas de antaño para mostrar su cultura, pero al mismo tiempo han ido creando nuevos modelos comunitarios y dialógicos de la institución museo. Es así que el museo representa diversidad y es al mismo tiempo diversidad cultural institucional y organizacional.

4. EL VARLDSKULTUR MUSSET DE GOTEMBURGO (SUECIA)

La cultura guna es representada por medio de la literatura, la ciencia y las artes en numerosos contextos, pero los museos son un instrumento privilegiado de representación de la cultura en general. Este ejercicio de poder define los diferentes otros y los presenta simbólicamente en sociedad. Después de analizar la auto-representación guna de su cultura en sus museos y ver cuál era su relación con el turismo, queremos analizar en este apartado una representación museológica global de la cultura guna. Para ello hemos seleccionado, de entre los varios museos globales que ofrecen representaciones de la cultura guna (ej. Museo Smithsonian en Washinton,  Museum für Voelkerkunde en Berlín, Fundación José Félix LLopis y Museo Reverte Coma en Madrid), el museo Varldskultur de Gotemburgo, el motivo es la íntima relación histórica entre los investigadores de este museo y los Gunas (cf. Nordenskiold y Pérez Kantule, 1938; Mckim Holmer y Wassén, 1963).

4.1. Breve historia del Varldskultur Musset

El actual Museo de las Culturas del Mundo (http://www.varldskulturmuseet.se/ ) abrió sus puertas en el año 2004, pero su antecesor tiene ya una larga historia en el Museo de Gotemburgo, que abrió sus puertas en el año 1861 con fondos de gabinetes de curiosidades y de las recolecciones hechas por los navíos suecos. El Museo de Gotemburgo crea en el año 1890 dos departamentos, uno de “etnografía” y otro de “arqueología”. En 1913 el barón Erland Nordeskiold pasó a ser director de la sección de etnografía, a la cual dio un gran impulso con la recolección de más de 6000 objetos, la mayor parte de Centro y Suramérica, algo que aún hoy marcará las colecciones almacenadas del museo, pues estas suponen el 70% de todas las del museo.

Erland Nordeskiold visitó en sus expediciones Guna Yala y se hizo buen amigo de los Gunas recogiendo y creando mucha documentación sobre la cultura material e inmaterial Guna, así como recolectando objetos culturales gunas. Y en el año 1931 va a invitar al guna Rubén Pérez Kantule a realizar una estancia en Gotemburgo, durante la cual va a interpretar los materiales culturales gunas recolectados por el museo. Aún hoy pueden observarse en las oficinas del museo, los registros realizados en fichas de cartón de la época, y escritos en sueco, guna y español. En el año 1932 fallece Nordeskiold, y el nuevo director, Walter Kauden, orientará el museo hacia la investigación de Sur asiático. Sin embargo, el investigador Henry Wassén continuará la orientación latinoamericana de Nordeskiold y su interés por Guna Yala. De esta forma serán editadas varias obras sobre la cultura guna en sueco, inglés y español. En el museo se conservan cuadros y objetos de los investigadores suecos, como por ejemplo la maleta de Wassén utilizada en sus visitas de campo a Guna Yala.

De 1967 a 1973 Wassén será nombrado director del museo, y posteriormente desde 1973 y hasta 1990 seguirá colaborando con el museo. Después la dirección del museo quedó en manos del africanista Icjell Zetterstrom. En el año 1975 Suen Erile Jsacsson será nombrada responsable de las investigaciones sobre América Latina, y visitará Guna Yala y el Choco colombiano, donde realizará su tesis doctoral. La crisis financiera de los años 1990 en Gotemburgo motivó que el municipio de Gotemburgo, quien gestionaba el museo hasta entonces, propusiera al Estado sueco un nuevo museo con una nueva orientación. Ello se concretó en la construcción de un edificio de raíz, iniciada en el año 2001, para el Museo de las Culturas del Mundo (Varldskultur Musset de Gotemburgo).

El nuevo museo se localiza en la zona de Varberstand y Lisenberg, una zona donde se sitúan un parque de atracciones, un museo interactivo del medio ambiente, y otras infraestructuras deportivas y de ocio. Es decir, es un museo anclado en la oferta de ocio urbana de la ciudad de Gotemburgo, muy orientada al turismo. El edificio del museo es una arquitectura moderna y funcional obra del arquitecto francés González Perisac. El discurso museológico se centra en los siguientes pilares: la globalización, las movilidades humanas (ej. turismo, migraciones), los desastres naturales globales y los problemas globales. Este museo no ofrece exposiciones permanentes, a diferencia de su antecedente, sino que utiliza los fondos que están almacenados en otras instalaciones para investigación y elaboración de exposiciones y programaciones culturales interactivas.

Su discurso museológico cosmopolita e internacional se combina con una apuesta en la socialidad y el encuentro, destacando por su popular restaurante, sus salas de reuniones y encuentros científicos, pero también sus espacios para actividades educativas e interactivas. Hoy en día recibe cerca de 300.000 visitantes, siendo el primero en el ranking de Gotemburgo y el noveno en el de Suecia (fuente: entrevista a Jan Vanhall, julio 2011). Es necesario destacar también que cerca del 60% de sus visitantes son menores de 30 años, lo que indica su conexión con las culturas juveniles (ej. hip-hop). Su actual director es Mats Widbom, que con un perfil de gestor, mueve cuatro patas en el museo: exposiciones temporales, programación cultural, educación e investigación. En relación con estos últimos puntos, subrayar su colaboración con el máster internacional en museología de la Universidad de Gotemburgo.

4.2. La representación y clasificación de la cultura guna en los años 1920

En la colección de los años 1920 y 1930 las categorías culturales que se manejan en su catálogo tienen que ver con la objetivación de la cultura guna, así hay 61 molas, 92 collares, 60 cestas, abanicos, flechas, platos, etc. En sus fichas de inventario en soporte papel, el guna Rubén Pérez Kantule escribe sus interpretaciones de los objetos en lengua española. Veamos algunos ejemplos significativos escritos en máquina fotográfica antigua:

“Inv.º 1927.27.1085 – Cesta,

una cesta “inua karba”. Sirve para echar la basura y llevar las cosas en el monte como frutas en general, medicinas ó sean las cortezas de los árboles que usan como medicinas y a veces usan tambien para enfriar la chicha cuando esta cocinando en las ollas grandes. Los que hacen son hombres y raras veces las mujeres. Hecho de la planta “naiual””.

“Inv.º 1927.27.1113 –

Abanico “pikpi” usan para hacer más fuego cuando el fuego esta apagando. Hecho de la fibra de una palma que llaman “siel”. Los que hacen son hombres y mujeres a veces”.

“Inv.º 1927.27.0942 –

Collar de cuentillas, “uni kammu kinet”. Usan las mujeres y niñas, y comprados a los extranjeros y usan como simple adorno”

“Inv.º 1927.27.11.23 –

Plato de madera “suar nala” ó “pate”. Sirve para cargar los pescados pequenos. Para cargar plátanos cuando van a asar en la casa vecina y tambien sirve para poner los huesos de los pescados cuando estan comiendo juntos. Hecho de madera, trabajando por los hombres”.

El inventario incluye dibujos de las piezas y a veces alguna fotografía en blanco y negro, denotando una preocupación por el registro y descripción visual de los materiales culturales.

Fotografías de Xosé Manuel Pérez Paredes (9-07-2011)

La forma de representación cultural era entonces el modelo de la enciclopedia y de la etnografía total estructural-funcionalista, con base en objetos que materializaban una cultura considerada territorialmente y lingüísticamente ancladas a un espacio: América Central y Suramérica. La forma de clasificar la cultura guna obedecía a las siguientes grandes categorías:

Sueco Español
bildskrift – Och andra texter ideográfico – otros textos
ceremonial – och festföremål ceremonial – artículos de fiesta
Diverse Misceláneo
div. Husgeråd – och hyddinventarier diversos utensilios – mobiliario
jordbruk, husdjur o.d. agricultura, animales domésticos
dräkt, prydnad, toalettartiklar artículos de tocador
Fiske Pesca
Husmodeller Casa
Kalebasser Calabazas
Keramik Cerámica
korg & flatverk cestas de trabajo
kultföremål mediciner och medicin – mansattribut medicamentos y atención médica para hombres
Kvinnoskjortor blusas de mujeres
leksaker & spell juguetes y hechizos
vapen inkl. Jakt – och fångstredskap armas incluidas las de caza –
samfärsel och transport Transporte
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Traducción del diccionario online: http://www.lexicool.com/translate.asp?IL=3 (18-10-2011)

En síntesis, la representación cultural guna que hace el museo en los años 1920 y 1930 es una co-representación negociada con los gunas. Y Rubén Pérez Kantule no es un un objeto de investigación o un simple informante, sino un sujeto activo en la construcción de conocimiento antropológico.

4.3. La representación y clasificación de la cultura guna a principios del siglo XXI

Hoy en día el Museo de las Culturas del Mundo no alberga en su edificio principal de la zona de Lisberg (Gotemburgo) colecciones propiamente dichas, sino que estas están almacenadas en otro edificio próximo en la zona de Varbergs Gatan. De los 7000 objetos culturales que integra la colección de Panamá, 1031 corresponden a Guna Yala, todos ellos catalogados en una base de datos digitalizada desde finales de la década de 1990 (ver: http://www.varldskulturmuseet.se/smvk/jsp/polopoly.jsp?d=859&a=4053). Los registros de esos materiales gunas fueron realizados por Eva Edman y Kerstin Gustafsson, siendo las fotografías hechas por Ferec Shwetz, sobre materiales recogidos en Puturgandi, Cuepti, isla Pino, Usdup (Panamá) y Río Caimanes (Colombia), por Nordeskiold y Wássen.

La base de datos está disponible online (ver: http://collections.smvk.se/pls/vkm/rigby.Welcome) pero no es de fácil consulta para quien no sepa sueco y también por la propia arquitectura de la web del museo. Pero lo cierto es que, siguiendo el camino indicado más arriba, la colección puede ser consultada online en: http://collections.smvk.se/pls/vkm/rigby.ListaSokFri, y su valor visual y documental es de gran interés para investigadores.

Para el público en general el anterior discurso de las culturas separadas, aisladas en sus territorios y homogéneas culturalmente, cambia en los discursos expositivos del nuevo museo. Si bien sus exposiciones utilizan materiales culturales de sus almacenes, con ellos pretende reflexionar sobre la relación local-global y la globalización, no sobre la cultura guna u otra cultura en particular. Por lo tanto, los contactos, encuentros, flujos, tensiones y conflictos entre culturas son la materia prima de la nueva representación museológica.

Un ejemplo de ello lo encontramos en la exposición sobre las culturas de viaje organizada durante el mes de julio del 2011, y que integró entre otros, materiales de Guna Yala, pero con un lenguaje expositivo diferente a los museos clásicos (museos-libro o enciclopedia). La comunicación de la exposición gira alrededor del turismo como contacto cultural, el viaje como intercambio cultural y la sociedad de movilización en la que vivimos. Para ello utiliza lo local puesto en lo global, y un ejemplo es el uso de un diaporama en el que incorpora molas junto con otros suvenires o recordaciones de viaje:

Fotografía de Xosé Manuel Pérez Paredes, 10-07-2011.

Este viaje de las culturas y sus representaciones culturales tipo “collage” siguen aquí otro paradigma diferente del de la escasez, urgencia, antigüedad o singularidad.  La materia prima es la glolocalización (Robertson, 1995), es decir las relaciones local-global contextualizas, y la forma de reflexionar sobre la misma apunta no solamente a la comunidad local sino a sus conexiones, tensiones y flujos desiguales en la cultura(s) mundo. Los bienes culturales, convertidos en bienes de consumo circulan por el mundo adquiriendo nuevos significados en procesos de resignificación sobre los cuales reflexiona este museo. En el mismo, los discursos museológicos no se elaboran en función de las colecciones sino en función de los problemas sociales contemporáneos, y siempre que sea posible, existe una relación entre esos materiales culturales y los problemas actuales, dando una nueva vida a esos materiales (Kirshenblatt-Gimblett, 1998). De esta forma la mola guna ya no representa solamente una cultura indígena de Abya Yala, sino un producto turístico que circula globalmente afirmando la experiencia viajera de la diversidad cultural.

5. CONCLUSIONES

A lo largo del texto hemos analizado el poder de los museos como instrumentos de representación cultural de las culturas, centrándonos en el caso de la cultura guna y comparando la auto-representación museológica guna con la hetero-representación del Museo de las Culturas del Mundo (Gotemburgo). Debido a limitaciones de espacio y formato, nos hemos centrado en la producción de esas representaciones y no excesivamente en su consumo turístico o su lectura turística.

Concluimos de acuerdo con James Howe (2009), que en las representaciones culturales de Guna Yala se ha producido un cambio desde el casi monopolio blanco de varios tipos de representación, entre los que se encuentra la etnografía y la escritura, a la auto-representación guna de su cultura y modos de vivir (Howe, 2009). Es desde esta perspectiva que se entienden mejor los museos gunas, resultado de esfuerzos comunitarios y de afirmaciones políticas de lo indígena, pero también de sus conexiones y apoyos internacionales globales. Ellos suelen ser auto-centrados y focalizados en los considerados por ellos pilares de la cultura guna, posibilitando a los visitantes disminuir su ignorancia sobre los gunas y cuestionar sus estereotipos sobre los mismos, lo que no quiere decir que ello se produzca siempre y de forma mecánica.

En el segundo caso analizado, el Museo de las Culturas del Mundo, se orienta a la comunicación y educación de grandes públicos, siguiendo el paradigma del aprender y disfrutar al mismo tiempo o “la universidad del pueblo”. Además intenta satisfacer la industria del ocio y del turismo por medio de una política educativa (Hooper-Greenhill, 1998) que dialoga con lo lúdico y otras necesidades sociales. Nos preguntamos hasta qué punto el Museo de las Culturas del Mundo es un producto poscolonial fruto de la colonización, o resultado de una investigación colaborativa entre los etnógrafos suecos y grupos humanos de la periferia geopolítica. En este sentido James Howe (2009) se pregunta sobre como considerar al guna Rubén Pérez Kantule, si como un co-investigador o un asistente de campo. Después de nuestra visita a Gotemburgo y el análisis de la etnografía hecha allí por Pérez Kantule, nos inclinamos a responder que él fue un investigador guna que incorporó categorías antropológicas del análisis de la cultura como función, forma, género, ritual o mito. Queda patente también su papel como coautor, traductor cultural, mediador y puente entre culturas y mundos, siendo este museo deudor del mismo. Por ello también podríamos hablar de una co-representación y una negociación entre representaciones.

En todos los casos analizados, los museos se han promocionado como atracciones turísticas para alcanzar rentabilidad política, económica y social. Ellos son una nueva forma de producción cultural que otorga una segunda vida a localidades, objetos y modos de vivir (Kirshenblatt-Gimblett, 1998). Los museos pasan a convertirse en un activo de la oferta turística y a existir en función de esta en algunos casos. Tal como refiere el antropólogo Néstor García Canclini (2004: 42), los museos y otras instituciones culturales han cambiado de servicios culturales a instituciones autofinanciadas y lucrativas, obligadas a buscar clientes, lo que condiciona en algunos casos la representación de la cultura y su conversión en un bien de consumo más, algo no exento de nuevos problemas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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-WALSH, Kevin (1992): The representation of the past: museum and heritage in the post-modern world. London: Routledge.

Breves biografías de los autores


Xerardo Pereiro es “doctor europeo” en antropología sociocultural por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia). Fue investigador visitante en las universidades Complutense de Madrid, Milán, ISCTE (Lisboa), Edimburgo y Birmingham, entre otras. Actualmente es profesor titular de antropología y turismo cultural en el campus de la Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro (UTAD) en Chaves. Es investigador efectivo del CETRAD (“Centro de Estudos Transdisciplinares para o Desenvolvimento”) y miembro del “Departamento de Economia, Sociologia e Gestão” de la UTAD. Contacto: xperez@utad.pt Web personal: www.utad.pt/~xperez/

Cebaldo de León se formó (licenciatura y máster) en Rusia en historia, arqueología y etnografía. Investigador del CETRAD (Centro de Estudos Transdisciplinares para o Desenvolvimento) de la UTAD (Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro). Ha sido director del Centro de Investigaciones Kuna (hoy Instituto de Desarrollo de Kuna Yala). Ha participado en el proyecto PEMASKY y ha realizado trabajo de campo con Xerardo Pereiro, sobre el papel del turismo en Kuna Yala, premiado por la FITUR y por la National Geographic Society. En la actualidad realiza su tesis doctoral en la Universidad de Córdoba (España) sobre agroecología y desarrollo rural sostenible.

Contacto: inawinapi@hotmail.com Web personal: www.inawinapi.com

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