Cebaldito, el viajante


al final a los tres o cuatro años, ya andaba con ganas de andar por el mundo, será por eso que mis padres me regalaron este enorme transporte? carro que fui compartido con los amigos de la aldea…tan compartido que pasados unos meses, acabó estrellado en un árbol.

y fuimos todos a “sembrarlo” en el muelle de la isla, en nuestro patio infantil, el mar ….y desde entonces será hogar de peces y algas.

y hoy confieso, no se conducir un carro, ni siquiera una bicicleta.

31 enero, 2009

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